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lunes, 21 de febrero de 2011

Corredor Noreste del Espigüete

Topo - croquis de la ruta: Noreste del Espigüete


El 5 de Febrero de 2011, después de todo el invierno sin subir a la montaña, pusimos rumbo al Espigüete, después de unas tardías nieves.

Salimos a las 10 de la noche de Burgos y dormimos junto al parking que se encuentra antes de Cardaño de arriba. Allí descansamos Petra, Morta y yo hasta la mañana del domingo, cuando vienen a nuestro encuentro Ricardo y Natalia, que como están mucho más fuertes que nosotros tendrán que adaptar su ritmo al nuestro, jeje.

Es la primera vez que Petra va a subir a alguna montaña aunque está familiarizada con el uso de crampones y piolet, al igual que Morta.

Mas tarde de lo previsto, comenzamos a andar hacia la cascada de Mazobres, pues mi intención es la de subir por el corredor Norte, ya que me parece perfecto para iniciar a alguien en esto.

Quizás tengamos que ser mas eficientes en los madrugones...

Cuando nos encontramos cerca del refugio, Ricardo me propone subir por el corredor Noreste, algo más difícil que el Norte, pero asequible, y además nunca lo he hecho. Tras un rato de indecisión, cuando Petra me dice que se ve confiada, acepto la invitación y cambiamos el corredor Norte por el Noreste, una gran decisión que no hubiera tomado de conocer la ruta, pues me pareció un poco difícil para una iniciación.

Con las ideas claras, dejamos la senda de Mazobre y tomamos el camino que nos lleva al refugio. Desde allí vemos parte de la linea que trazaremos durante el ascenso, que promete ser agradecido, pues el tiempo nos acompaña.

Las Agujas de Cardaño, Tres Provincias y Peña Prieta


Poco a poco comenzamos el ascenso, al principio entre arbusto y matorral buscando a ojo el mejor camino para superar por la izquierda un primer escalón rocoso, que dará paso a un amplio campo de nieve.

La pared que nos servirá de referencia, al fondo

Una vez esquivado el primer obstáculo marcamos como referencia la base de una pared vertical a nuestra derecha, a la que accedemos por una pendiente suave y mantenida, ganando un poco más de inclinación.

Llegando a la cueva, y el embudo a mano izquierda

 En la base de la pared encontramos una cueva, que nos servirá para hacer el picoteo de rigor y un descansito antes de entrar en la parte interesante de la ascensión.

Petra acercándose a la cueva, el Curavacas al fondo

Salimos de la cueva para esquivar el farallón por su parte izquierda, entrando en un embudo bastante más inclinado y con gran cantidad de nieve.

Morta en primer plano y (Super) Natalia abriendo huella


Petra y Ricardo entrando en el corredor

 Al poco de entrar en el embudo encontramos un mini resalte de metro y medio que se supera fácilmente y continuamos ascendiendo con tendencia a la derecha.

Petra en el escalón


Saliendo del tramo estrecho


Entramos en otra pequeña estrechez y nos acercamos a la enorme pared que protege el corredor norte, estando esta ya a nuestros pies.



Llegando a las gradas superiores


Ya nos encontramos en una serie de gradas que nos envían directamente a la cima secundaria del Espigüete. Tenemos suerte de encontrar la nieve en buen estado y la capa es espesa hasta cumbre.


Una espectacular ascensión en todo momento


Natalia


En el último tramo antes de tomar la arista es cuando  la impresión es mayor, pues la inclinación aumenta unos metros hasta unos 55-60º y es mucho más aéreo que el corredor Norte.

Morta
Petrita



Finalizadas las gradas y plantados en la cumbre Este, la guinda para el pastel es la estética arista que nos queda por recorrer hasta la cima principal, que nos hace descender unos metros hasta encontrarnos con la ruta norte, y ascender los metros finales hasta la cumbre.

Ya casi estamos...

La cima al fondo, muy cerquita






Petra y Morta llegando a la cumbre

 El tiempo es inmejorable y disfrutamos de una cima en familia, pues sólo nos encontramos con un grupito que ha subido por la sur.

Ricardo, Natalia, Petra, yo y Morta


Tras retomar fuerzas comenzamos el descenso por la Norte, ya algo relajados y mas contentos que unas castañuelas.

Bajando

 Bajamos sin incidentes por la Norte y después de una cervecita y un almuerzo en condiciones, vuelta a la rutina.

martes, 6 de julio de 2010

Barranco Navedo

29 Junio de 2010



El barranco del Navedo es un sencillo descenso muy utilizado por las empresas de aventura, por lo que es dificil bajarlo en soledad. Es por ello, que el Martes 29 de Junio, día grande de los San Pedros de Burgos, decidimos ir hasta el desfiladero de la Hermida, junto a Potes, para bajar este río.

 Cartel que indica una ruta, que recorre el barranco del Navedo y el del Cicera

Además hay que aprovechar el tiempo, así que combinaremos este descenso con el de su vecino, Barranco de Cicera, y en un mismo día haremos el Navedo, el Cicera y estaremos en Burgos a las 8 de la tarde para ver el partido de  España Vs Portugal del Mundial de fútbol.

Emprendimos el viaje el día anterior y dormimos junto a una casa abandona que hay al final del río muy cerca de la carretera.

Lo primero que llama la atención es un fantástico entorno, al encontrarse en mitad del desfiladero de la Hermida, lo que ya le da un primer toque a la actividad.

El coche se deja en un pequeño parking justo donde el Navedo desemboca en el Deva, se a su vez es el punto donde termina el descenso. Con lo cual el retorno es 0 minutos.

Por otro lado, la aproximación son sólo 15 minutos, así que tenemos todos los necesario para que los fines de semana esté a reventar. En cambio, el martes, seremos los únicos en aparecer por allí.

 Camino de aproximación

Nos levantamos temprano y después de desayunar nos ponemos la parte de abajo del neopreno para hacer la aproximación, en la que ascendemos por la derecha del cauce viendo algunas de las dificultades del descenso y los toboganes del mismo. En un cuarto de hora estamos junto a un puente de roca que cruza el río, y ahí es donde bajaremos al cauce.

 Entrada del Navedo

Un primer resalte de 2 metros y comienza el remojón. Un poco más adelante nos encontramos con un muro de una presa, y sin dudarlo nos agachamos y pasamos por el pequeño hueco para que el río siga su camino.

Nos encontramos con unos resaltes que bajamos con el culo, pero no son muy resbaladizos.



Pasadas las primeras culetadas, llegamos el primero de los 4 rápeles que haremos. Son 9 metros perfectamente equipados con una reunión de 2 parabolts y cadena con argolla.

 Primer resalte con cuerda

Unos metros más adelante está el segundo rápel, de 18 metros, pero al verlo tan fácil para destrepar no pensamos en buscar la reunión y nos lo destrepamos, sin darnos cuenta de que hay alguna reunión por algún sitio.

 Destrepando

Llegamos hasta un pequeño resalte en el que hay una cuerda instalada con no muy buena pinta, y bajamos ayudandonos con ella.

Sucesión de rápeles

Unos resaltes más tarde nos encontramos en el mayor de los rápeles, con 21 metros, una cascada bastante tumbada pero de gran belleza que bajamos resbalando como si fuera un tobogán pero con la cuerda en el descensor.

 Jesus en el rápel de 21

Pasados estos 21 metros, el descenso pierde verticalidad, convirtiendose el cauce en una serie de toboganes y resaltes donde pasar un buen rato intentando salir ilesos.

 Petra en un tobogán

El más llamativo es un tobogán de 7 metros que con algo más de agua seguro que hubiera sido más divertido pero aun así, repetimos un par de veces.

 El tobogán de 7 metros visto desde la aproximación

Después encontraremos  un pequeño rápel de 7 metros, de esos en los que es inevitable comerte todo el chorraco de agua y que son tan divertidos, sobre todo cuando ves a los demás.

 Rápel

Poco más nos puede ofrecer ya el barranco, aunque sigue siendo bastante bonito y en ocasiones nos envuelve por completo entre paredes.

Paredes del Navedo

Llegamos al final del recorrido, pues pronto veremos las vías de escalada y la casa abandonada, junto a la cual está el último rápel, muy pequeñito, y un tobogán que pone fin al descenso.

Después del tobogán, salimos antes de cruzar bajo el puente bajo la carretera.

 El último tobogán

Entre aproximación y descenso, hemos invertido algo menos de 3 horas.

Croquis del barranco, como siembre en barranquismo.net

Salimos a las 8:10 del coche, y volvemos a las 11, listos para un descansito y darle caña al Cicera.

viernes, 2 de julio de 2010

Barranco Ajan - Vega de Pas

28 Junio 2010


El Barranco de Aján se encuentra en Vega de Pas. A pesar de encontrarse a tan sólo 2 horas de Burgos, núnca habíamos realizado el descenso de este barranco. La zona tiene otros ríos en los que practicar el barranquismo, y este descenso se puede combinar con el Yera 1 y Yera 2, que estaban secos cuando fuimos.

Es un descenso sencillo, que con un caudal normal, lo puede realizar cualquiera, y a pesar de su caracter abierto, que permite salirmos en cualquier momento, es de gran belleza, como toda la zona de Vega de Pas.

Saliendo de los coches

Para este barranco no necesitaremos la combinación de vehículos, ya que se aparca en el final del mismo. Desde la carretera que va de Vega de Pas al puerto de Estacas de Trueba cogemos un camino que baja junto a una casa, metros antes del cartel del kilometro Nº3. Bajamos unos metros por ese camino y aparcamos los vehículos. Comenzamos la aproximación con el río a nuestra derecha, pero unos metros más adelante cruzaremos un puente que nos deja en el lado derecho del río (según baja), y por ahí continuaremos hasta terminar la aproximación.

Los cuerpos serranos de Fidias y del Lobo

Aunque en los croquis que encontramos en barranquismo.net, la aproximación la marcaba de 45 minutos, en 35 minutos nosotros ya nos habíamos pasado de largo el punto de entrada, y nos comimos un buen trozo de río sin mucho interés. En nuestro caso, entramos en un punto donde hay dos puentes muy juntos, cerca de lo que creo que es la cárcel del tunel de la Engaña.

 El grupo completo al entrar al agua

Una vez en el cauce, vamos descendiendo poco a poco por el pedregoso río, a veces con un poco de dificultad porque tiene alguna zona resbaladiza.  Debemos bajar durante 10 minutos para encontrar un primer pequeño salto de 2 metros. Le sigue algún que otro tobogán y algunos saltos que forzamos saliendo del agua y subiendo por los laterales.

Primeros resaltes

Minisaltos

Primer tramo del barranco

El avance es entretenido, en algunas zonas se estrecha un poco, hay que hacer pequeños destrepes y poner atención para no dejarte los piños en algún resbalón. Pero parece que nunca llegarán los rápeles, así que seguimos haciendo pequeños saltos de un par de metros o 3. El último de ellos, tiene un tronco en mitad del cauce, y vemos que ya aparece en el croquis. Hemos necesitado mas de media hora para llegar hasta allí desde el punto donde comenzamos el descenso.

Salto que en los croquis marca el comienzo del descenso

Y por fin, llegamos al primer rápel, de 8 metros, en el que ponemos la cuerda y tan sólo baja por ella Morete, que comprueba la profundidad de la poza. Una vez confirmado que no es peligroso, saltamos uno tras otro, incluido Morete que sube de nuevo por el lateral, y alguno más que tenemos ganas de más saltos.

El lobo en el primer rápel/salto


El sitio es realmente bonito, y el poder avanzar por el río en completa soledad y sin prisas por llevar otros grupos pisandote los talones, es algo fantástico. Todo nos lo tomamos con muuucha calma.

Petra con el salto al fondo

Un poco más delante encontramos el segundo rápel, de 10 metros que según las reseñas, se puede saltar, aunque nosotros no lo vimos bien como para hacerlo, creo que por una repisa rocosa que había que esquivar.

Segunda cascada

La siguiente dificultad es una cascada de 5 metros, que visto desde arriba parece que está genial para saltarla, pues parece profundo, pero nada mas lejos de la realidad, pues a la hora de la verdad el agua no nos llega ni a la cintura... menos mal que todavia nos queda algo de cerebro y alguien comprueba antes de saltar.

Tercera cascada, no saltable

Lobo en la tercera cascada

Tras ensacar la cuerda nos espera una buena zona sin apenas interés, pequeños resaltes o toboganes con zonas estrechas bastante bonitas, pero nada reseñable. Desde este último rápel hasta el siguiente tenemos unos 700 metros de zona "muerta" donde se pierde un poco la intensidad del descenso. Por eso buscamos cualquier cosa que pueda ser un poco entretenida, pasamos bajo una roca a modo de sifón, pero no hay mucho más que hacer. Parece que las empresas de aventura se salen del cauce en este tramo para recorrerlo por el camino de aproximación.

El Aján

De nuevo, cuando ya estamos un poco cansados de andar por el río, llegamos a otro punto interesante, en este caso un saltito de 8 metros según los croquis, aunque yo diria que era menos. Algunos rapelan y otros saltamos porque estamos sin ningún problema.

Cuarto rápel/salto

Pocos metros más adelante se encuentra el siguiente rápel, bastante tumbado y resbaladizo. Por la parte izquierda parece que se podría intentar bajarlo como tobogán, pero tiene unos escalones en los que igual te dejas el culo.... pero quizás si se baje de esta forma. Como en todo el descenso, la vegetación es abundante y el paisaje muy bonito.

 El quinto rápel, inclinado, ¿posible tobogán?

De nuevo tenemos una zona en la que debemos caminar por el río, aunque ahora más entretenido por tener zonas estrechas donde el agua toma más fuerza.


 Solas en las zonas estrechas

Llegamos al tobogán de 7 metros, que no vemos a la primera y saltamos por la derecha, una vez abajo, remontamos el tobogán con una trepadita para bajarlo una y otra vez. Si saltamos, debemos tener cuidado de no comernos el arbol que hay atravesado sobre la poza.


 Saltando junto al tobogán


La posibilidad de repetir o evitar cada salto y cada rápel es una característica reseñable de este barranco, ya que cualquier persona puede hacerlo y en los puntos que no vea claro puede salir, o si por el contrario somos unos culos inquietos, podemos saltar y saltar hasta que nuestros compañeros estén hartos de nosotros.

 Cardona en el tobogán

 El descenso del Aján termina con un último rápel de  10 metros en un tramo bastante engorgado. También se puede buscar el salto por la derecha, saltando en diagonal hacia adelante de forma que buscamos la zona más amplia para la recepción.

El Lobo en el sexto y último rápel de 10 metros.

Unos metros después nos salimos del cauce para volver al camino de aproximación y en 5 minutos estamos en los coches de nuevo.  Nos vamos con un muy buen sabor de boca, hemos disfrutado como niños y sólo hemos encontrado a una persona en el barranco.


 Arriba: Cesar, Jesús Solas, Cardona, Fidias y Morete. Abajo: Petra, yo (Barbo), y el Lobo

Nosotros tardamos media hora para la aproximación y 4 horas para el descenso. Todo ello con la mayor calma del mundo y siendo un grupo de 8 personas.

Zona de Vega de Pas

Después, solo queda ir a Vega de Pas, para comprar unos sobaos, una buena quesada y tomar una cerveza con los compañeros de aventuras.