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martes, 8 de febrero de 2011

Noruega: turismo, escalada y montaña. Parte V

700 metros de pared equipada: Eresfjord



Eresfjord es uno de los pocos sitios de Noruega donde encontraremos vías equipadas de varios largos, pues la filosofía de la escalada vikinga no pasa por el parabolt, pero este es un gran lugar para hacer una gran pared sin tener que subir varios kilos en friends.



Habíamos llegado con antes de lo previsto a Eresfjord, y con todo el día por delante decidimos hacer una aproximación a la ruta que queríamos escalar al día siguiente y de esta manera asegurarnos velocidad a la hora de aprovechar las horas no dedicadas a la escalada.

La ruta elegida es Balansekoden, con 700 metros de escalada repartidos en 15 largos y una graduación máxima alrededor del 6b+/6c. Se encuentra completamente equipada, con unos primeros largos tumbados y fáciles y una segunda parte en la que la pared se vuelve vertical y debemos ir esquivando un desplome para progresar.


El descenso se hace rapelando por la misma vía, con la peculiaridad de que una vez metidos en el sexto largo debemos terminar el largo 11 para retornar a la línea de rápeles, pues todos los largos en ese recorrido avanzan en travesía para evitar varias panzas o desplomes.

Con todo esto claro, nos preparamos para darle un primer tiento a la vía y comenzamos a hacer la aproximación, que arranca desde la carretera por un sendero marcado con pintura roja y asciende por un torrente de agua que en ese momento se encontraba completamete seco.

Empezamos a subir y nos pasamos una roca con una flecha a la izquierda que nos indica el desvío para llegar a la pared, de forma que terminamos en el lugar que no era, escalando por una roca sucia y sin equipar, hasta que nos dimos cuenta de que habiamos metido la pata.



Una vez encontrado el camino correcto, vimos la vía bien equipada con una cantidad mas que aceptable de chapas y decidimos hacer los primeros largos para tomarle la medida a la graduación de la zona.


Hicimos los 4 primeros largos, con Saúl de primero de cordada resultando: III, III+, IV y V, en total 200 metros de escalada en 1 hora justa, lo cual no estaba mal, aunque eran los largos más fáciles de la vía.



Con las cosas claras acerca del lugar donde empezaba la vía y que sería asequible para nuestra poca experiencia en adeherencia pedriceras, nos retiramos a dormir para levantarnos bien prontito (sobre las 4 de la mañana) y realizar la escalada, uno de los planes más importantes del viaje.





Día 13: 29 Julio 2010

Suena el despertador a las 4 de la mañana, aunque no es necesario pues ya estamos despiertos, escuchando la lluvia que cae sobre las tiendas de campaña. Pues estamos jodidos.




Como la esperanza es lo último que se piede, seguimos durmiendo hasta que para de llover y salimos a ver como está la roca. Obviamente está empapada y no podremos escalar en todo el día. Además esta cubierta por una densa niebla. La previsión metereológica ha ido a fallar el día menos indicado, pero asi son las cosas.... Ayer un día genial y hoy el cielo parece que no dejará de llover en la vida: bienvenidos a Noruega.



Escalando en Oslo city: Hauktjern

Como el mundo no termina en Eresjford y el panorama era peor que malo  por allí, nos metimos en el coche para recorrer los 600 Km que nos separaban de Oslo, que estaban programados para el día siguiente y de esta forma ver otra escuela deportiva en las proximidades de la capital.

Ocho horas depués estábamos en Oslo, intentando encontrar la forma de llegar a Hauktjern, la zona de escalada más famosa entre los habitantes de la capital, y no es para menos, pues se encuentra casi dentro de la ciudad, en las afueras del distrito de Oppsal.



Casi por casualidad, conseguimos llegar al parking desde el que se sale para ir a la zona de escalada, pues hay que andar un ratito hasta llegar a las vías.



En el parking encontraremos unos carteles con el mapa y las normas del parque, donde hay zonas preparadas para la acampada, el baño, etc. Y sobre todo es interesante hacerle una foto al mapa si no queremos perdernos (como hicimos nosotros), pues para llegar desde el parking a la zona de escalada hay casi media hora andando, y es sólo una pequeñísima parte del parque.



Durante la incursión hasta encontrar la zona de escalada, nos topamos con algún que otro hormiguero y vimos un par de zonas interesantes para plantar la tienda.



Día 14: 30 Julio 2010

Es nuestro último día de ocio en el país nordico y vamos a aprovechar para escalar un poco si el tiempo nos acompaña.



Después del desayuno vamos a la zona de escalada junto al lago y comenzamos haciendo algunas de las vías que aparentan más faciles, incluyendo una de clásica, que para eso hemos llevado los fisureros y los friends hasta allí!!





Pasado un buen rato, y despues de haber escalado unas cuantas vías, pregunto a una pareja que veo con una guía, la graduación de las vías, y me dejan hacerle una foto a los croquis de esa zona.





Al final hicimos:
- Singer --> 5- Noruego,  5 Grado frances, escalada clásica
- Venstre --> 7- Noruego,  6b+ Muy chula
- Hoyre --> 7- Noruego, 6b+ Muy chula
- Forsvinningsnummeret  --> 6 Noruego, 5+/6a Grado frances
- Sjelefred --> 6 Noruego, 5+/6a Grado frances
- Prosessen --> 7+/8- Noruego, 7a+ Grado frances, Muy bonita
- Alguna vía mas que no veo en los croquis

Croquis de  Hauktjern (uno de los sectores):








Destacar que el sitio es bastante bonito, nadie diría que estás junto a la ciudad, y el granito es bueno con roca compacta y bastantes vías duras con una pinta increible, pero para eso hay que estar mas fuerte que nosotros...



Dia : 1 Agosto 2010 - Fin del trayecto

Es nuestro último día en Noruega, recogemos y en el aeropuerto devolvemos el coche de alquiler para tomar el vuelo a casa. Se acabaron las vacaciones....

Noruega: turismo, escalada y montaña. Parte IV

Después de dar por concluida la actividad montañera tras la cima del Galdhopiggen, nos restan un par de días de domingueo y de escalada.

Geiranger y su fiordo, Geirangjford

Día 11: 27 Julio 2010

Amanecemos en Geiranger, localidad a la que llegamos la noche anterior, durmiendo en una zona verde entre la carretera y el fiordo.




Este es uno de los lugares estrella de Noruega y se encuentra en la lista de la UNESCO.



En mi búsqueda de información sobre el país, encontré numerosas referencias de este lugar, calificándolo de maravilloso y como uno de los mejores sitios del país. Quizás fue porque las expectativas eran muy altas, pero el lugar no nos resultó tan bonito ni demasiado acogedor.

Se trata de un pequeño pueblo, preparado para el turismo 100% que se aleja de la realidad del país que habíamos encontrado durante nuestro viaje. El pueblo en sí, sólo puede ofrecernos casas, hoteles y campings, ningún tipo de forma de vida ajena al turista.

A pesar de todo, hay que reconocer que el fiordo resulta impresionante, más aún cuando ves un gran crucero amarrado a un par de cientos de metros del pueblo, a 100 km de mar abierto.



La atracción principal de Geiranger y su Geirangfjord son unas enormes cascadas que terminan en el fiordo, recibiendo el nombre de las 7 hermanas y su pretendiente, puesto que hay 7 cascadas juntitas en una pared y otra en la pared de enfrente.


Esta atracción no se ve desde el pueblo, y existen un par de maneras de verla. La forma típica y utilizada por el 99% de la gente es un ferry que por unos 30 € te dará una vuelta por el fiordo. La otra opción, mucho más barata es seguir una de las diversas rutas a pie que recorren los alrededores de Geiranger.
Nosotros hicimos una ruta que te lleva hasta un mirador de las 7 hermanas, y hasta un lugar llamado Skagefla, para pasar la mañana. Desgraciadamente las cascadas no tenian mucha agua en ese momento.





Al mediodía tomamos la carretera que sale de Geiranger por el punto opuesto de nuestra entrada, pasando por un fantástico mirador con unas vistas maravillosas del pueblo y el fiordo. En el mirador aprovechamos para comer antes de seguir nuestro camino a la carretera de los trolls.



Carretera de los trolls: el Trollstigen 




Desde nuestro anterior destino, Geiranger, hasta la carretera de los Trolls tenemos una ruta de 70 Km que recorremos en hora y media, con ferry incluido.

La carretera de los trolls es otro de los puntos obligados al turista que visita este país vikingo.  El sitio es bonito, hay que reconocerlo, pero no es para tanto, aunque estos noruegos se han montado un espectacular mirador sobre la carretera.





Tras un rato en la famosa carretera de los Trolls y tras ver que no hay muchas más cosas que hacer por ahí, descendemos curva tras curva hasta el fondo del valle hasta el siguiente punto en la ruta, el trollsvegen.



La pared de los Trolls: el Trollvegen

Nuestra próxima parada reside en un punto no tan conocido como la carretera de los Trolls, pero que también resulta interesante, sobre todo estando a escasos kilómetros el uno del otro. La pared de los Trolls es nada más y nada menos que la pared vertical más alta de Europa.

Junto a la pared hay un camping, aunque nosotros optamos por buscar otro sitio para dormir, y como es habitual encontramos un bonito rincón en el que pasar la noche. Habíamos comprado unas salchichas muy típicas para cocinar al fuego, y el sitio que habíamos encontrado era perfecto para un buen picnic. Plantamos las tiendas junto al río que recorre la falda de la enorme pared  y montamos un buen fuego en la arena fina de la orilla del río.






Día 12: 28 Julio 2010

No fue hasta la mañana del 28 cuando pudimos contemplar de forma completa la pared del Troll, pues la niebla había estado ocultándola durante el día anterior. Desde luego, aunque se ve grande, no parece que realmente sean 1200 metros verticales los que tiene la muralla.



Desayunamos a los pies de esa gran mole de roca y después de recoger el campamento fuimos hasta un parking-mirador que hay en la carretera. Allí pudimos ver unos croquis de las diferentes rutas de escalada que hay en el Trollvegen.




Una vez vista la mítica pared, la siguiente parada por fin es un destino para escalar: Eresjord.

jueves, 18 de noviembre de 2010

Noruega: turismo, escalada y montaña. Parte III

Ascensión al Galdhopiggen, la cima más alta de Noruega.


Una de las actividades que más ganas teníamos de hacer en nuestro viaje era llegar al techo de Noruega, el Godhoppigen, con 2.469 metros.


Existen varias formas de llegar hasta la cima del Galdhopiggen.

La ruta “normal” de ascensión parte de Spiterstulen, a 1.104 metros de altura, salvando por tanto un desnivel de unos 1.400 metros. En verano posiblemente tengamos que cruzar algunas partes con nieve, como sucedió cuando fuimos nosotros, subiendo la gente incluso en zapatillas.  Esta ruta parte frente al complejo de Spiterstulen y comienza con una fuerte subida muy mantenida hasta llevarnos a la cima del Svellnosi (2.272 m), luego pasaremos por la cima del Kellhaus Topp (2.355 m) y finalmente accederemos al Galdhopiggen. Esta ruta es recorrida diariamente por una gran cantidad de personas, por lo que perderse es algo bastante improbable, aún recorriendo una buena parte del camino por enormes pedregales en el que el trazado lo hace cada uno saltando de piedra en piedra.

La otra ruta más utilizada es mucho menos exigente físicamente, pues el punto de partida es Juvasshytta en vez de Spitestulen, situando el punto de partida a 1.840 m, lo cual nos permite hacer cima salvando un desnivel de 629 metros. En cambio este recorrido nos obliga a atravesar el glaciar de Styggebreen, aunque no tiene más complicación que andar sobre una llanura helada hasta alcanzar una cresta rocosa donde el recorrido salva el desnivel más rápidamente. Esta ruta, aunque pueda parecer apetecible, puede convertirse en un infierno para amantes de la tranquilidad de la montaña, pues nunca jamás veremos semejantes cordadas, una detrás de otra hasta donde alcanza la vista. Son grupos de gente con guía que realizan la popular ascensión. Sin exagerar, podemos decir que en cuerdas de 60 metros hay cerca de 30 personas atadas, formando enormes ciempiés, seguiditos uno detrás de otro por cientos de metros. Esto es lo que viene a ser una konga, pero a lo bestia.



Nosotros desconocíamos lo masificado de ambas rutas, sobre todo la del glaciar, y una de nuestras preferencias era hacer la ascensión a través de uno de los glaciares, así que decidimos partir andando desde Spiterstulen hacia Juvasshytta para enlazar con la ruta que realiza la gente con los guías. Por suerte nos perdimos en el enlace y tomamos una ruta propia atravesando completamente el glaciar Styggebreen en completa soledad a través de un bello paisaje. En definitiva, un error que fue todo un acierto, y que ahora pasaré a describir. Sin duda, recomendamos a todo el que quiera subir, que lo haga por la misma ruta que nosotros, descendiendo luego por la normal.

Día 10: 26 Julio 2010

Por fin nos amanece un espléndido día, si todo va bien, parece que disfrutaremos de buenas vistas en la cima del Galhoppigen. Son las 8 de la mañana cuando nos ponemos en marcha, siguiendo a la gente que de dirige a la cima por la ruta normal, pues el primer tramo es compartido, hasta una bifurcación donde nosotros seguiremos a la derecha rumbo a Juvasshytta, y el resto de la gente a la izquierda.




La subida es fuerte hasta alcanzar la cota de los 1.600 metros, momento en que dejamos a nuestra izquierda unas paredes, y comenzamos a rodear el glaciar tomando hacia el complejo de Juvasshytta y alejándonos de la cima que estamos buscando.

El camino está algo marcado, pero hay un momento en que perdemos los hitos al intentar cruzar un río que baja del glaciar. Es en este momento cuando decidimos acercarnos al glaciar y atravesarlo, pues sobre el mapa se ve que apenas tiene desnivel y ya nos han avisado que no tiene nada que ver con los glaciares que hemos visitado anteriormente, este es una masa firme de hielo bien formado, sin seracs ni grandes dificultades.




Vamos remontando como podemos el curso del río que se extiende por el pedregal, hasta colocarnos sobre una rampa de hielo sucio que da inicio al glaciar.


Cuando remontamos la rampa y nos situamos en la parte alta del glaciar comprobamos que la aproximación por aquí será fácil y cómoda, toda una autopista sólo para nosotros.

 Avanzamos mientras encontramos pequeñas grietas sin importancia y caprichosas formas que el agua esculpe en el hielo.

Vamos hablando de lo solos que estamos en la ascensión, pues no hay ningún signo de otras personas,  y como la ley de Murphy se cumple incluso en Noruega, es en ese momento cuando vemos unos puntos en el horizonte. Discutimos sobre si son personas o no, mientras avanzamos lentamente. La discusión deja de tener sentido cuando unos minutos más tarde vemos claramente una enorme hilera de gente, que ya sin encordar, se dirigen a la cima del Galdhopiggen.


 Un poco desencantados por la visión de cientos de personas en el horizonte, pero contentos de no encontrarnos formando parte de ese peculiar tren de la bruja, seguimos adelante.

Llegamos a la gran pared que se desprende del Kekkhaus topp, punto de referencia para dirigirnos a la izquierda y encararnos a la cima de nuestra montaña. Tenemos dos opciones, continuar un poco más adelante, hasta llegar a una cresta de roca que desciende desde la cima al glaciar, muy cómodamente y con la posibilidad de ligar con varios cientos de noruegas por el camino, o podemos girar antes de llegar a la roca y ascender por una pala de nieve/hielo sin saber que vamos a encontrar. Por supuesto elegimos la segunda opción.




Hacemos un descansito antes de atacar la pala de hielo, desde la que ya podemos ver un chiringuito que hay instalado en la cima del Galdhopiggen. También es muy visible una rimaya que será la única dificultad de la ascensión.


Bajo la mirada de todos aquellos que subían por la ruta normal desde Juvasshytta, subimos por la pala de hielo hasta toparnos de frente con la enorme grieta que nos corta el paso.


 Según ascendíamos parecía que existía alguna posibilidad de cruzarlo por una zona con nieve, pero una vez cerca vemos lo enorme de la grieta, y que lo que veíamos era tan sólo un puede de nieve que seguramente se derrumbaría si intentasemos cruzarlo. Nos hemos acercado demasiado a la rimaya y debemos retroceder sobre nuestros pasos para acercarnos a la roca y así intentar evitar esa zona.


 Sin complicaciones llegamos hasta uno de los laterales y continuamos subiendo por la nieve junto a la roca, para disgusto de alguno que subía por la otra ruta y que habría apostado a que terminaríamos en el fondo del glaciar.



A las 2 del mediodía hacemos cima y pasamos a formar parte del “selecto” grupo de 600 o 700 personas que subieron al Galhoppigen ese mismo día.



Fotos de rigor y nos abrimos paso como podemos entre la marabunta para comenzar el descenso por la vía normal hasta Spiterstulen. Consiste en crestear bajando y subiendo de nuevo hasta hacer 2 cumbres más y seguir descendiendo sin pausa los 1400 metros que nos separan de la tienda de campaña.



Creíamos que lo peor ya había pasado y el descenso sería sencillo y más o menos rápido, pero resulto y extenuante y monótono camino que parecía no terminar nunca. En este punto nos alegramos doblemente por subir en solitario a través del glaciar, pues la ascensión se tiene que hacer eterna por este camino.





 Una vez abajo, y con los pies achicharrados, nos refrescamos en las heladas aguas del río, unos metiendo las piernas, y otros metiendo algo más….




Y como curiosidad... me dio por mirar cuanta gente podria estar subiendo y me puse a contar las personas de una de las fotos, con un resultado mucho mayor de lo que me esperaba: